Mi Mayor Cariño
Esta prosa va dirigida con todo cariño a mi Mayor Cariño, personaje curtido en los polvorines y las trincheras silenciosas de esa línea errática, deforme, disléxica, invisible, hija de puta, ladrona, cizañera, maldita que nos enseñaron en las clases de geografía en las escuelas de primarias como “División Político-Territorial” y que vale mierda.
Con todo el cariño le recuerdo, nunca olvidare los días de escuadra y pelotón, pasando sed y aguantando el sol en la plazoleta central debajo de la bandera que se meneaba como pelvis de prostituta, sólo porque mi Mayor Cariño era alérgico a la sombra.
Y allí con sacrificio y sudor, mi Mayor Cariño nos enseñó las artes del buen milico cagón! A pararse firmes, derechitos con la mirada al horizonte, manos tersas, glúteos firmes y cuidadito de hacer el menor movimiento asimétrico, porque con mucho cariño mi Mayor Cariño le sacaría la mierda en una sesión intensa de barras de pecho y flexión.
Aprendimos los “gajes del oficio” dentro del cuartel y en las afueras del patio de honor, nunca, nunca se le ocurra atravesarse un domingo por la mañana en la ruta de un superior, porque si ese día le toca salir de pernocta, el muy hijo e’ puta, su salida, la revoca!
Vaya y quédese sentadito en la capilla, la puta capilla que nunca ha de faltar así sea la mas pequeña guarnición, allí se reza con mucha fe, al lado de la pólvora, los sables y el cañón. Allí se pasa piola el rato, nadie molesta a nadie, es el lugar de tregua por defecto para el milico pendejo que aun no alcanza rango de “mandón”.
Junto a mi Mayor Cariño aprendimos que la noche era la mejor aliada del milico, claro! Traicionero, rapaz, carroñero por excelencia, siempre buscará cobijo en la oscuridad… y en la oscuridad de su alma muy católica y con el oscurantismo de su intelecto muy “cerrero” nos enseñaba con el cariño mas grande que pueda milico alguno engendrar, como portar el Fusil FN-50 de fabricación belga que aquí en las repúblicas bananeras del cono sur se le conoce como FAL, acrónimo de “Fusil Automatique Léger”, cómo tratar nuestro “fusil automatique léger”, cómo limpiar, cómo cuidar, sus ventajas y desventajas, cómo asegurar y desasegurar, y por sobre todas las cosas cómo correr y dejar la cagá cuando nuestro FAL se bloquee en el miserable momento que nos tocase actuar. Dios NO quiera… (Porque si algo tienen los milicos es la colocación de dios por sobretodas las cosas, santificando así su actuación para evitar malestares de la moral y conciencia)
Y yo, que soy el mejor pendejo en lo que a recibir órdenes se refiere, aprendí paso a paso, con total entrega todo lo que mi Mayor Cariño dictaba desde lo más oscuro de su “cariñoso” interior.
Paraditos al pie de la bandera! con postura firme y sin vacilar, cantábamos la wea del himno que nunca pude aprenderme completo pero que bien disimulé tarareando al compás de mis compañeros cuales mas weones so pencos que yo.
Nos hablaba el Mayor Cariño con especial cariño sobre las proezas hechas por una manga de weones que hoy en día los llaman próceres de esta “malamadre” patria que nos ha tocado, explicaba “cariñosamente” detalle a detalle las tácticas usadas por los ejércitos de “próceres” para echar al imperio español que hoy se convirtió en la putamadre de ésta, mi madre patria, ósea Nuestra putapatria abuela! (decía yo en mi conciencia). Y pa’ que mierdas nos enseña nuestro Mayor Cariño, las weas usadas hace 200 años atrás? Ahhh no lo sé. Pero la cariñosa palabra de mi Mayor era IMPOSIBLE de refutar!
Pegado como garrapata en testículo a mi Mayor Cariño (yo la garrapata miserable y él, el portentoso, redondo, venoso, hinchado y semental testículo) pasamos esos días, vestidos de Saltamontes armados, desayunando pólvora por las mañanas, despertando a madrugonazos por las noches para practicar las emboscadas de un enemigo que nunca le pude ver a los ojos, pero que siempre nos amenazaba! Y fue justo allí, en ese ambiente irreal, donde una mañana surgió aquel mandato cariñoso de mi Mayor Cariño a este humilde servicial weon (osea yo) “Mire bien mijito! Estamos en la cancha de tiro, eso que tiene en sus manos es su Fusil, aquella figura lejana que parece un saco relleno de arena es un Colombiano, pero no cualquier colombiano, es un colombiano que acaba de violar a su madre, abuela y hermana, acábelo carajo!”
Y para acortar el relato, después de aquellas cariñosas palabras, nunca olvidaré cómo acerté los 30 cartuchos de mi FAL en las entrañas de lo que a mi vista parecía una figura amorfa, pero que en realidad era un colombiano, si lo decía mi Mayor Cariño, ha de ser verdad, de pelo negro y piel morena, delgado y escurridizo como todo ladronzuelo de la vecina patria, que acababa de violar a mi madre que nunca estuvo allí presente, a mi abuela que tenía 20 años muerta y a la hermana que nunca he tenido.
Fin.
PD: con todo cariño a mi Mayor Cariño que hoy día ya dejo de serlo por dos principales motivos;
1) Yo abandoné mis ganas de ser militar.
2) El Mayor; Juan José Cariño Márquez ha sido ascendido a Teniente Coronel…
Loserr.

Esto me recordo al dialogo final de “El muro de Berlin” de Boikot…! Muy bueno…! Arriba Loserr…!
aguante loser!! jajaajjajaja